LA SANTISIMA TRINIDAD

NUESTRA SEÑORA DE LAS TRES AVEMARÍAS

NUESTRA SEÑORA DE LAS TRES AVEMARÍAS
Modo de practicar esta devoción: Todos los días, rezar lo siguiente: ¡María, Madre mía; líbrame de caer en pecado mortal! 1- Por el Poder que te concedió el Padre Eterno. (rezar un Avemaría) 2- Por la Sabiduría que te concedió el Hijo. (rezar un Avemaría) 3- Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo. (rezar un Avemaría) Fue la misma Santísima Virgen la que dijo a Santa Gertrudis que "quien la venerase en su relación con la Beatísima Trinidad, experimentaría el poder que le ha comunicado la Omnipotencia del Padre como Madre de Dios; admiraría los ingeniosos medios que le inspira la sabiduría del Hijo para la salvación de los hombres, y contemplaría la ardiente caridad encendida en su corazón por el Espíritu Santo". Refiriéndose a todo aquel que la haya invocado diariamente conmemorando el poder, la sabiduría y el amor que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad, dijo María a Santa Gertrudis que, "a la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales".

viernes, 7 de diciembre de 2007

SANTÍSIMA TRINIDAD TE DEUN





ATRIBUIDO A NICETAS DE REMESIANA Y A SAN AMBROSIO DE MILÁN


1. A Ti, oh Dios, te alabamos;
a Ti, Señor, te reconocemos.
2. A Ti, Eterno Padre,
te venera toda la creación.
3. Los ángeles todos, los cielos y todas las potestades te honran.
4. Los querubines y serafines te cantan Sin cesar:
5, Santo, Santo, Santo,
es el Señor Dios del Universo.
6. Los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria.
7. A Ti te ensalza
el glorioso coro de los Apóstoles,
8. A Ti te ensalza
la multitud admirable de los Profetas,
9. A Ti te ensalza
el blanco ejército de los Mártires.
10. A Ti la Iglesia Santa extendida por toda la tierra, te proclama:
11.Padre
de inmensa majestad,
12. Hijo único y verdadero,
digno de adoración,
13. Espíritu Santo
Paráclito.
14. Tú eres el Rey de la gloria,
Cristo.
15. Tú eres el Hijo único
del Padre.
16. Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición humana, sin desdeñar el seno de la Virgen.
17. Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino del Cielo.
18. Tú te sientas a la derecha de D¡os
en la gloria del Padre.
19, Creemos que un día
has de venir como Juez.
20. Te rogamos, pues que vengas
en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa Sangre.
21. Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus Santos.
22. Salva a tu pueblo,
Señor, y bendice tu heredad.
23. Sé su Pastor
y ensálzalo eternamente.
24. Día tras día
te bendecimos.
25.Y alabamos tu Nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
26.Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
27.Ten piedad de nosotros,
Señor, ten piedad de nosotros.
28.Que tu misericordia, Señor,venga sobre nosotros, como lo esperamos de Ti,
29. En Ti Señor, confié,
no me vea defraudado para siempre.

V.Bendito eres, Señor, Dios de nuestros
padres.
R.Y digno de alabanza, y glorioso por lo siglos.
V. Bendigamos al Padre, y al Hijo con el Espíritu Santo.
R. Alabémosle y ensalcémosle sobre todas las cosas por los siglos.
V. Bendito eres Señor en lo más alto del cielo.
R. Y digno de alabanza, y glorioso y ensalzado por todos los siglos.
V Bendice, alma mía, al Señor
R. Y nunca olvides sus muchos beneficios.
V Señor, escucha mi oración.
U. Y llegue a Ti mi clamor.

Los sacerdotes añaden:
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

Oremos.

Oh Dios, cuya misericordia es infinita e inagotable la bondad, damos gracias a tu divina Majestad, por los bienes que hemos recibido, implorando siempre tu clemencia, para que no abandonando a aquellos a quienes concedes lo que te piden, los dispongas para recibir las recompensas eternas.

Oh Dios, que has instruido los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos según el mismo Espíritu conocer las cosas rectas y gozar siempre de sus divinos consuelos.

Oh Dios, que no permites sea afligido en demasía cualquiera que en Ti espera, sino que atiendes piadoso a nuestras súplicas: te damos gracias por haber aceptado nuestras peticiones y votos, suplicándote piadosísimamente que merezcamos vernos libres de toda adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

R. Amén.